LÍRICA CASTELLANA

A la primavera
A la Virgen
Poesías diversas
A Toro y a Vigo

A Toro y a Vigo

A Vigo
A la Casa de Zamora en Vigo
Dame vino, toresana
Al vino de Toro

A Vigo

1967

Nacida de humilde aldea
que tuvo al mar por amigo,
pregón de grandeza es Vigo
de la marinera idea.
Española y europea
para la industria, capaz,
para el trabajo, tenaz,
al orbe da su saludo
desde el castro de su escudo
con su olivo de la paz.

Si el mar en ella se encierra,
ella se adentra en el mar,
para poderse abrazar
el mar, la playa y la sierra.
Hijos del mar y la tierra
sus hombres tan grandes son,
que en magnífica lección
prometen a su ciudad,
junto al amor y lealtad
la sublime abnegación.

El mar también ha querido
ocultarse en la montaña
buscando un rincón de España
donde vivir escondido.
Por eso a ti te ha elegido
con tu encendida poesía
y se ha encerrado en tu ría
donde la brisa del mar
y el aroma del pina
r se funden en armonía.

Guardianas providenciales,
las Cíes, su paz defienden
de los vientos que pretenden
desatar los temporales;
y el mar, filtrado en canales
olvida su poderío
y ese su rugir bravío
hace arrullo de canción,
que te brinda con unción
en prueba de su amorío.

Y este mar que se enamora
que busca amores contigo
ocultándose al abrigo
de tu ría seductora;
te brinda feliz aurora
del amor que te profesa
en el ardor con que besa
a las playas de tu orilla,
donde su arrogancia humilla
en permanente promesa.

Este es el mar que se mira
del Bervés en tu ribera,
rancia estirpe marinera
que siempre en el mar se admira.
Ese es el mar que suspira
por el trabajo del mar,
porque le sabe arrancar
su permanente cosecha
al compás de dulce endecha
de marinero cantar.

El hombre que defenderte
supo del inglés corsario
y del turco temerario
que amenazaba tu suerte.
Hombre que adorna su muerte
con el azul de tu mar;
hombre que aprendió a luchar
en galeones con oro
que para darte un tesoro
a Rande vino a enterrar.

El hombre que el ancho mar
lo llena en sus soledades
de nostálgicas saudades
de su "terriña" sin par.
Hombre que le sabe hablar
con acentos de emoción,
en una dulce canción,
a las olas y los vientos,
de amores y sentimientos
que guarda en su corazón….

.Ese es tu mar. El camino
azul de las blancas velas,
de espumeantes estelas
que te marcan tu destino.
Ese es tu espejo marino
de los mundos del progreso,
entre tus montañas preso,
que la tierra de Morrazo
oprime en eterno abrazo,
para que tu, seas su beso.

Ese es tu mar, que buscando
del alba, la Virgencita,
la blancura de su ermita
hacia ti lo va guiando.
Ese es el mar que llorando
se llevó a los emigrantes
y los devolvió anhelantes
hacia el amor de Galicia
para que tu seas primicia
de sus besos palpitantes.

Es el mar de los anhelos,
entre azules acuarelas,
con un saludo en las velas
y un despedir de pañuelos.
Son las nubes, son los cielos,
blanca y azul conjunción,
que blancos y azules son
el ir y venir de amores;
blanco y azul los colores
que llenan tu corazón.

Busca el mar tu paraíso
de trópico y primavera,
del naranjo y la palmera
con que adornarte Dios quiso.
Y porque amarte es preciso
todo viene a proclamar,
desde el humilde pinar
a tu emporio de grandeza,
que eres por tu belleza
eterna novia del mar.

De la industria capitana
con tu vivir marinero,
el mar es tu amor primero
y del mar eres sultana.
Y en este mar por cristiana
vas escribiendo la historia
de tu marinera gloria,
llevando en tu corazón
la Virgen de la Asunción
y el Cristo de la Victoria.


A la Casa de Zamora en Vigo

Poesía leída con motivo del homenaje que la Casa de Zamora en Vigo hizo a Federico Acosta.

Cuando lejos de Zamora
me habéis hecho zamorano,
tengo que sentirme ufano
de la honrosa distinción;
mas dar las gracias en prosa
no me parece oportuno
cuando a los versos es uno
adicto por vocación.

Darme un puesto entre vosotros
de zamorano de Vigo,
es querer que más amigo
me tenga a vuestra bondad.
Pero esto es algo difícil
porque cuando a veros vengo
sé que amor tanto no tengo
que pague vuestra amistad.

Si ser zamorano es honra,
ser zamorano en Galicia
es la más noble delicia
con que se puede soñar,
porque en esta tierra meiga,
tan noble como Zamora,
a nuestra tierra se añora
con los ojos en el mar.

Aquí tenéis convertida
a vuestra parda llanura
en montañas de verdura
y el mar azul a sus piés,
sin que se olvide Zamora
ante tan rico tesoro
porque allí hay un mar de oro
cuando se seca la mies.

Vosotros habéis traído
a esta tierra encantadora
todo el amor que Zamora
os puso en el corazón,
por eso tenéis en ella
una segunda Castilla
donde sembrar la semilla
de la honrosa tradición.

Que en la Galicia emigrante
no puede haber emigrado
sino un nombre que a su lado
ha venido a trabajar;
un hombre que siempre lleva
la nobleza castellana,
una virtud que se hermana
con todo el patrio solar.

A tanta nobleza y honra
como vosotros me dais,
si a vosotros me igualáis
¿qué he de hacer? ¡pobre de mí!
Si en mi alma ya no queda
más cariño para daros,
ni más versos que brindaros
porque todos ya los di.

Si Zamora ha cautivado
ya todos mis sentimientos
¿dónde encuentro pensamientos
que poderos ofrecer?
Si mi alma de poeta
por ser viejo no se inspira
¿en dónde encontrar la lira
para hacerla florecer?

Solo una cosa me queda
que pueda ser ofrecida,
el aliento de mi vida
que aun mantiene la ilusión.
Pues esa ilusión postrera
que puede ofrecer un viejo,
esa ilusión os la dejo
con mi propio corazón.

 

 

Dame vino, toresana

Diez Décimas

Dame vino, toresana,
de ese que nace en tus pagos
entre los mimos y halagos
de la tierra zamorana.
Dale vino a quien se ufana
ser el más viejo arriero
de todo el curso del Duero,
que cuando va de camino
lleva en su bota tu vino
como el mejor compañero.

Tordesillas, la primera,
es quien se acoge a tu fama
y ya tu vino se llama,
de Toro, hasta la frontera;
y así en toda la ribera
en esta parte del Duero
tu nombre es el verdadero
que a las viñas engalana
.-De este vino, toresana,
es el vino que yo quiero.

Este es vino de Castilla
en el que el placer se baña
y por ser vino de España
siempre por su gloria brilla.
De Toro, la maravilla,
le da estirpe soberana
y a la condición humana,
él, le da temple de acero.
De este vino es el que quiero,
dame vino, toresana.

Tu profesión labradora
nos hace el mejor servicio
dando al vino con tu oficio
nobleza que el hombre adora,
pues nadie en el mundo ignora
que al vino con su destino
lo hace noble el campesino
que a su nobleza lo hermana.
Dame vino, toresana,
porque quiero de tu vino.

En el yantar cotidiano,
junto al pan de cada día,
yo quiero a la vera mía
un buen tinto toresano.
Y quiero tenerlo a mano
al arar los labrantíos
y al trabajar los plantíos
desde el abrir la mañana.
Dame vino, toresana,
de esos pagos que son míos.

Tengo un vino muy anciano
encerrado en mi bodega
esperando a ver si llega
un festejo toresano.
Y también lo tengo a mano
por si te casas un día,
el beber vino a porfía
en tu boda de aldeana.
Dame vino, toresana,
del vino de la alegría.

En la feria de Zamora
he de vender mis corderos
pues la falta de dineros
es tradición labradora;
y en mi robla, por ahora,
vino de Toro es boato
que impide vender barato
pues se compra con más gana.
Dame vino, toresana,
para que salga un buen trato.

Yo te invito a vendimiar
mi viña de Villalbí
porque los racimos vi
a punto de madurar.
Llévalos pronto al lagar
que serán vino mañana,
un tinto color de grana
que es el Toro verdadero.
De ese vino es el que quiero,
dame vino, zamorana.

Dicen que soy fanfarrón
cuando bebo de tu vino
pues toman por desatino
lo que solo es ilusión.
Es verdad que el corazón
me lo llena de alegría
y tengo palabrería
para hacer rima galana.
Dame vino, toresana,
que lo volveré poesía.

En Mari Alba la Baja
tengo de herencia un viña,
adorno de la campiña
y honor de quien la trabaja.
Es tan preciada esta alhaja
que no la cambio por oro;
la guardo como un tesoro
por si la quieres, sultana,
que el mejor vino de Toro
te lo brindo, toresana.

Al vino de Toro

Toro, Fiesta de la Vendimia, 1972

Dime, vino castellano,
dime, tu, vino de Toro
¿dónde se encuentra el tesoro
que te hizo nacer a ti?
¿En dónde nació la alquimia
de ese color de Corinto
que hace que tu vino tinto
sea brillante y carmesí?

¿Dónde el oro de tu blanco
toma su manto de oro?
¿Dónde está vino de Toro
la fragua que lo fundió?
¿Dime si está en Mari Alba
besando el curso del Duero
o en Villaguer o Vagüero
la tierra donde nació?

Viejo vino Castellano
deja el rincón escondido,
da tu modestia al olvido
y que se escuche tu voz.
No eres un vino cualquiera
porque eres vino de España,
vino que lleva en su entraña
las esencia de tu alfoz.

No te asuste el Valdepeñas
ni le huyas al Cariñena,
ni a la manzanilla buena
ni aun al vino de Jerez,
porque con uva tan solo
se llena toda la historia
que el mejor timbre de gloria
para un vino, es la honradez.

A noble nadie te iguala
pues tus primeros bacillos
vinieron con los Albillos
de tierra de Magallón.
Por eso tus caldos
tienen en su alcohólica grandeza
el que llevan la nobleza
de la tierra de Aragón.

Te dio el nombre una copla,
te cantó un carromatero
y el cantar del arriero
por el mundo te llevó.
Y fuiste de venta en venta
conquistándote la fama,
la fama con que te aclama
el hombre que te bebió.

Fuiste leal en las roblas
para acompañar los tratos,
sin notarios ni contratos
todo remitido a ti.
Nunca se faltó a palabra
si al contratar se convino
cerrar el trato con vino
de Viña de Valdeví.

Vino recio, vino fuerte,
vino con sabor a vino;
te hizo vino el campesino
al hablarte con amor.
Y tu le das generoso
la solera de tu vida,
por eso nunca te olvida
en su bota el labrador.

Vino también delicado,
vino de aroma y delicia,
vino que tiene caricia
que te acaricia al beber.
Vino de rancia solera
que pone en la toresana
color de roja manzana
en mejillas de mujer.

Vino que lleva en su sangre
toda el alma de Castilla.
Vino que es maravilla
nacida de nuestro sol.
Vino de la vieja historia
cuyo brillo nada empaña,
porque es un vino de España
con orgullo de español.